"El Arte ya tiene un Museo propio en Murcia" (La Verdad, 6 de mayo de 2005)
El Arte ya tiene un Museo propio en Murcia
El Museo ha contado con una inversión de 2.890.000 euros por parte de la CARM, 1.051.661,85 euros por el Ministerio de Fomento, y 20.300 euros por parte del Ministerio de Cultura. ¿El resultado? Una maravilla.
La apertura de un Museo es siempre una buena noticia y, sobre todo, si se trata de una de las salas más añoradas por los amantes del Arte. Tras cinco años cerrado por reformas, el Museo de Bellas Artes de Murcia, con la presencia de la ministra de Cultura, Carmen Calvo y del presidente de la Comunidad, Ramón Luis Valcárcel, abrió sus puertas el pasado 5 de mayo.
Y Murcia vivió un día grande. Desde el consejero de Cultura, Medina Precioso, o el delegado del Gobierno, Ángel González, hasta alcaldes de municipios como el de Murcia, Miguel Ángel Cámara, o el de Cehegín, José Soria, ninguno quiso perderse el acto. Lo mismo les ocurrió a los representantes de organismos culturales: Antonio Salas, director de la Real Academia de Bellas Artes; Felipe Julián, presidente de la Asociación de la Prensa; Antonio Montoro, rector de la UCAM; Cris Gabarrón, presidente de la Fundación Cristóbal Gabarrón; Pedro Alberto Cruz, director del CENDEAC; Mara Mira, directora del Centro Párraga, Joaquín Cánovas, director de la Filmoteca Regional; a artistas y escritores: Ángel Hernansáez, Antonio Campillo, Vicenta Hellín, Ángel Haro, Vicente Ruiz, Eloy Sánchez Rosillo, Patricio Peñalver o los integrantes de Alquibla Teatro eran un ejemplo; a mecenas y albaceas del patrimonio regional: Carlos Egea y José Moreno, presidente y director de la Fundación Cajamurcia; Javier Guillamón, presidente del Consejo Territorial de la CAM en Murcia; o Francisco Fuentes Huertas, propietario del Palacete de la Seda.
Con salas totalmente reformadas y rediseñadas para acoger obras de los más importantes artistas de ayer y de hoy, el Museo ofrece a partir de ahora un nuevo concepto museístico, con nuevas secciones, actividades paralelas y nuevos espacios. En definitiva: un lugar para la cultura en muchas de sus manifestaciones. Algo más que una pinacoteca: un useo para todos los gustos.
La dirección general de Cultura, bajo la responsabilidad de José Miguel Noguera, quiso impulsar un proyecto que fuera el rostro de la nueva imagen de un espacio que hasta el momento había sido un poco panteón, con unos criterios museísticos anticuados, en el que se imponía la ida de conservación a la de exhibición, o a la más moderna labor de los museos como foco de actividad y producción cultural.
El Museo de Bellas Artes de Murcia exhibirá a lo largo de este año un total de dieciséis obras que pertenecen a los fondos del Museo del Prado, entre ellas ‘La Crucifixión’, de Bartolomé Esteban Murillo, según anunciaba hace algunos meses el consejero de Educación y Cultura, Juan Ramón Medina Precioso.
Además, el museo acogerá en depósito las obras de autores murcianos de los siglos XVI y XVII 'Nacimiento de la Virgen', de Mateo Gilarte; 'Adoración de los Reyes', de José Mateos; 'Virgen con el Niño', de Hernando de Llanos y 'Viaje de Tobías y Sara', de Pedro de Orrente.
Junto a estos cuadros se expondrán otros del siglo XIX, no todos de autores murcianos, como 'Florinda, La Cava, hija del conde don Julián y sus doncellas', de Francisco Reigón; 'El motín de Esquilache' de José Martí; 'La vendimia' de Juan Planella y 'La visión de Fray Martín', de Vicente Nicolau, así como 'Un día más', de Inocencio Medina Vera.
También se exhibirán 'Combate de Eros y Antheros', de Germán Hernández Amores, actualmente depositado en el Museo de Bellas Artes de Asturias; 'Retrato de Angela Tegeo', de Rafael Tegeo, que está en el Museo de Bellas Artes de Granada y 'La venta de José por sus hermanos', de Pedro Orrente, que se encuentra en el Gremio de Fabricantes de Sabadell.
Las obras 'Una ofrenda a Pericles', de Germán Hernández Amores, y 'Un episodio de la inundación de Murcia', de Antonio Muñoz Degrain, depositadas en la Universidad de Zaragoza, así como 'Romería de San Eugenio', de Inocencio Medina Vera, exhibida en el Ayuntamiento de Valladolid, serán depositadas en el museo murciano a medio plazo, según la Consejería.
Medina Precioso resaltó en su día que el depósito de estas obras, que serán reemplazadas por otras en un plazo de cinco años, era el resultado de unas «conversaciones largas y complejas» que ha llevado a cabo el director general de Cultura, José Miguel Noguera, con el Museo del Prado.
El consejero de Cultura explicó que las negociaciones comenzaron cuando se constituyó el Gobierno regional y culminaron con éxito, por lo que los cuadros, algunos de ellos depositados también en otras épocas en Murcia, podrán ser disfrutadas por los murcianos y por los visitantes que accedan al museo.
Nueva imagen
Dos artistas, Eduardo Cortils y Chelete Monereo, ésta como comisaria y Cortils como director artístico, pusieron en marcha una serie de acciones que hicieron revivir, coincidiendo con su apertura, el vetusto museo.
Decenas de personas de una u otra manera, se implicaron en estas acciones de instalación bajo la supervisión de Maravillas Pérez Noya, coordinadora de actividades culturales de la dirección general de Cultura.
El proyecto de actividades, bajo el título genérico de ’Pequeñas certidumbres’, parte de la idea de que un museo que reabre tiene que plantearse tres aspectos: lo que tienen sus fondos (el Arte); lo que es (el Museo mismo) y lo que hace, su actividad (el público).
El renovado pabellón del Contraste (ahora zona de oficinas y sala temporal de exposiciones) acoge el conjunto de la instalación: una exposición con obras del propio museo, pero que habitualmente no se exhiben, que han sido manipuladas de manera reversible por Cortils, a través de su enmarcación en cajas, utilización de objetos y juegos de luces, lo que les da una apariencia sorprendentemente moderna, a pesar de su carácter generalmente decimonónico.
Al mismo tiempo, otra sala ofrece fragmentos proyectados de diversas obras del museo. Puede verse también proyectado el busto de decenas de representantes de la vida social y cultural de Murcia que semanas atrás han ido grabando -con la muy profesional participación de los alumnos de maquillaje y de audiovisual del instituto Ramón y Cajal de Murcia- una serie de respuestas a preguntas sobre los museos, su papel actual, etcétera, aunque las palabras aparecerán impresionadas sobre la imagen.
En otros puntos el visitante puede obtener información general sobe el museo, o las palabras completas de cada uno de los intervinientes, entre los que están artistas como Eva Poyato, Ángel Haro o Dora Catarineu, entre otros muchos.
Como toda la instalación ha partido de la idea de revitalizar un espacio, tras cinco años cerrado, ‘olvidado en la memoria de gran parte de la población de la Región’, las líneas maestras del proyecto, con un carácter netamente pedagógico, han sido las de ‘la ciudad en el Museo’ y, al contrario, ‘el museo en la ciudad’.
En definitiva: un espacio creado para que el Arte esté al alcance de todos los ciudadanos. Un espacio para todos en el corazón de Murcia.
El Museo ha contado con una inversión de 2.890.000 euros por parte de la CARM, 1.051.661,85 euros por el Ministerio de Fomento, y 20.300 euros por parte del Ministerio de Cultura. ¿El resultado? Una maravilla.
La apertura de un Museo es siempre una buena noticia y, sobre todo, si se trata de una de las salas más añoradas por los amantes del Arte. Tras cinco años cerrado por reformas, el Museo de Bellas Artes de Murcia, con la presencia de la ministra de Cultura, Carmen Calvo y del presidente de la Comunidad, Ramón Luis Valcárcel, abrió sus puertas el pasado 5 de mayo.
Y Murcia vivió un día grande. Desde el consejero de Cultura, Medina Precioso, o el delegado del Gobierno, Ángel González, hasta alcaldes de municipios como el de Murcia, Miguel Ángel Cámara, o el de Cehegín, José Soria, ninguno quiso perderse el acto. Lo mismo les ocurrió a los representantes de organismos culturales: Antonio Salas, director de la Real Academia de Bellas Artes; Felipe Julián, presidente de la Asociación de la Prensa; Antonio Montoro, rector de la UCAM; Cris Gabarrón, presidente de la Fundación Cristóbal Gabarrón; Pedro Alberto Cruz, director del CENDEAC; Mara Mira, directora del Centro Párraga, Joaquín Cánovas, director de la Filmoteca Regional; a artistas y escritores: Ángel Hernansáez, Antonio Campillo, Vicenta Hellín, Ángel Haro, Vicente Ruiz, Eloy Sánchez Rosillo, Patricio Peñalver o los integrantes de Alquibla Teatro eran un ejemplo; a mecenas y albaceas del patrimonio regional: Carlos Egea y José Moreno, presidente y director de la Fundación Cajamurcia; Javier Guillamón, presidente del Consejo Territorial de la CAM en Murcia; o Francisco Fuentes Huertas, propietario del Palacete de la Seda.
Con salas totalmente reformadas y rediseñadas para acoger obras de los más importantes artistas de ayer y de hoy, el Museo ofrece a partir de ahora un nuevo concepto museístico, con nuevas secciones, actividades paralelas y nuevos espacios. En definitiva: un lugar para la cultura en muchas de sus manifestaciones. Algo más que una pinacoteca: un useo para todos los gustos.
La dirección general de Cultura, bajo la responsabilidad de José Miguel Noguera, quiso impulsar un proyecto que fuera el rostro de la nueva imagen de un espacio que hasta el momento había sido un poco panteón, con unos criterios museísticos anticuados, en el que se imponía la ida de conservación a la de exhibición, o a la más moderna labor de los museos como foco de actividad y producción cultural.
El Museo de Bellas Artes de Murcia exhibirá a lo largo de este año un total de dieciséis obras que pertenecen a los fondos del Museo del Prado, entre ellas ‘La Crucifixión’, de Bartolomé Esteban Murillo, según anunciaba hace algunos meses el consejero de Educación y Cultura, Juan Ramón Medina Precioso.
Además, el museo acogerá en depósito las obras de autores murcianos de los siglos XVI y XVII 'Nacimiento de la Virgen', de Mateo Gilarte; 'Adoración de los Reyes', de José Mateos; 'Virgen con el Niño', de Hernando de Llanos y 'Viaje de Tobías y Sara', de Pedro de Orrente.
Junto a estos cuadros se expondrán otros del siglo XIX, no todos de autores murcianos, como 'Florinda, La Cava, hija del conde don Julián y sus doncellas', de Francisco Reigón; 'El motín de Esquilache' de José Martí; 'La vendimia' de Juan Planella y 'La visión de Fray Martín', de Vicente Nicolau, así como 'Un día más', de Inocencio Medina Vera.
También se exhibirán 'Combate de Eros y Antheros', de Germán Hernández Amores, actualmente depositado en el Museo de Bellas Artes de Asturias; 'Retrato de Angela Tegeo', de Rafael Tegeo, que está en el Museo de Bellas Artes de Granada y 'La venta de José por sus hermanos', de Pedro Orrente, que se encuentra en el Gremio de Fabricantes de Sabadell.
Las obras 'Una ofrenda a Pericles', de Germán Hernández Amores, y 'Un episodio de la inundación de Murcia', de Antonio Muñoz Degrain, depositadas en la Universidad de Zaragoza, así como 'Romería de San Eugenio', de Inocencio Medina Vera, exhibida en el Ayuntamiento de Valladolid, serán depositadas en el museo murciano a medio plazo, según la Consejería.
Medina Precioso resaltó en su día que el depósito de estas obras, que serán reemplazadas por otras en un plazo de cinco años, era el resultado de unas «conversaciones largas y complejas» que ha llevado a cabo el director general de Cultura, José Miguel Noguera, con el Museo del Prado.
El consejero de Cultura explicó que las negociaciones comenzaron cuando se constituyó el Gobierno regional y culminaron con éxito, por lo que los cuadros, algunos de ellos depositados también en otras épocas en Murcia, podrán ser disfrutadas por los murcianos y por los visitantes que accedan al museo.
Nueva imagen
Dos artistas, Eduardo Cortils y Chelete Monereo, ésta como comisaria y Cortils como director artístico, pusieron en marcha una serie de acciones que hicieron revivir, coincidiendo con su apertura, el vetusto museo.
Decenas de personas de una u otra manera, se implicaron en estas acciones de instalación bajo la supervisión de Maravillas Pérez Noya, coordinadora de actividades culturales de la dirección general de Cultura.
El proyecto de actividades, bajo el título genérico de ’Pequeñas certidumbres’, parte de la idea de que un museo que reabre tiene que plantearse tres aspectos: lo que tienen sus fondos (el Arte); lo que es (el Museo mismo) y lo que hace, su actividad (el público).
El renovado pabellón del Contraste (ahora zona de oficinas y sala temporal de exposiciones) acoge el conjunto de la instalación: una exposición con obras del propio museo, pero que habitualmente no se exhiben, que han sido manipuladas de manera reversible por Cortils, a través de su enmarcación en cajas, utilización de objetos y juegos de luces, lo que les da una apariencia sorprendentemente moderna, a pesar de su carácter generalmente decimonónico.
Al mismo tiempo, otra sala ofrece fragmentos proyectados de diversas obras del museo. Puede verse también proyectado el busto de decenas de representantes de la vida social y cultural de Murcia que semanas atrás han ido grabando -con la muy profesional participación de los alumnos de maquillaje y de audiovisual del instituto Ramón y Cajal de Murcia- una serie de respuestas a preguntas sobre los museos, su papel actual, etcétera, aunque las palabras aparecerán impresionadas sobre la imagen.
En otros puntos el visitante puede obtener información general sobe el museo, o las palabras completas de cada uno de los intervinientes, entre los que están artistas como Eva Poyato, Ángel Haro o Dora Catarineu, entre otros muchos.
Como toda la instalación ha partido de la idea de revitalizar un espacio, tras cinco años cerrado, ‘olvidado en la memoria de gran parte de la población de la Región’, las líneas maestras del proyecto, con un carácter netamente pedagógico, han sido las de ‘la ciudad en el Museo’ y, al contrario, ‘el museo en la ciudad’.
En definitiva: un espacio creado para que el Arte esté al alcance de todos los ciudadanos. Un espacio para todos en el corazón de Murcia.
